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Ovidio, El arte de amar
Página 1
EL ARTE DE AMAR
EL ARTE DE AMAR
LIBRO PRIMERO
Si alguien en la ciudad de Roma ignora el arte de amar, lea mis
páginas, y ame instruido por sus versos. El arte impulsa con las
velas y
el remo las ligeras naves, el arte guía los veloces carros, y el
amor se
debe regir por el arte. Automedonte sobresalía en la conducción
de los
carros y el manejo de las flexibles riendas; Tifis acreditó su
maestría en
el gobierno de la nave de los Argonautas; Venus me ha escogido
por el
confidente de su tierno hijo, y espero ser llamado el Tifis y el
Automedonte
del amor. Éste en verdad es cruel, y muchas veces experimenté
su enojo; pero es niño, y apto por su corta edad para ser
guiado. La
cítara de Quirón educó al jovenzuelo Aquiles, domando su
carácter
feroz con la dulzura de la música; y el que tantas veces
intimidó a sus
compañeros y aterró a los enemigos, dícese que temblaba en
presencia
de un viejo cargado de años, y ofrecía sumiso al castigo del
maestro
aquellas manos que habían de ser tan funestas a Héctor. Quirón
fué el
maestro de Aquiles, yo lo seré del amor: los dos niños temibles
y los
dos hijos de una diosa. No obstante, el toro dobla la cerviz al
yugo del
arado y el potro generoso tiene que tascar el freno; yo me
someteré al
amor, aunque me destroce el pecho con sus saetas y sacuda sobre
mí
sus antorchas encendidas.
Cuanto más riguroso me flecha y abrasa con sin par violencia,
tanto más brío me infunde el anhelo de vengar mis heridas.
Yo no fingiré, Apolo, que he recibido de ti estas lecciones, ni
que
me las enseñaron los cantos de las aves, ni que se me apareció
Clío con
sus hermanas al apacentar mis rebaños en los valles de Ascra. La
experiencia
dicta mi poema; no despreciéis sus avisos saludables: canto la
verdad. ¡Madre del amor, alienta el principio de mi carrera!
¡Lejos de
mí, tenues cintas, insignias del pudor, y largos vestidos que
cubrís la
mitad de los pies! Nosotros cantamos placeres fáciles, hurtos
perdonables,
y los versos correrán limpios de toda intención criminal.
Joven soldado que te alistas en esta nueva milicia, esfuérzate
lo
primero por encontrar el objeto digno de tu predilección; en
seguida
trata de interesar con tus ruegos a la que te cautiva, y en
tercer lugar,
gobiérnate de modo que tu amor viva largo tiempo. Éste es mi
propósito,
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